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No temáis a los que matan el cuerpo, pero el alma no pueden matar

No temáis a los que matan el cuerpo, pero el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.ateo 10:28

La soledad del espíritu, el hambre del corazón y la sed del alma son experiencias tan traumática que transforman la vida en una rutina tortuosa y sin sentido, capaz de anular, incluso, las ganas de vivir.

Tú puedes tenerlo "Todo", experimentarlo todo; y sin embargo, sentirte vacío y desesperanzado. Lo que da sentido a los logros materiales es la satisfacción interior, y esa satisfacción solo puede proporcionarla nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Hoy puede ser ese día en que te conectes con la Fuente de la vida y beber de sus aguas. Vive la maravillosa experiencia de compañerismo con Jesús, acepta los planes divinos para ti y prepárate vivir una vida llena de satisfacciones plena, pues en El está la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Bendiciones...